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jueves, 13 de octubre de 2011

FEDERICO RUBIO Y GALI

 Federico Rubio y Galí nace en El Puerto de Santa María, provincia de Cádiz, España, el 30 de agosto de 1827 y fallece en Madrid el 31 de agosto de 1902.

Federico Rubio
Una vez obtenido el título de Bachiller, se matrícula en la Facultad de Medicina de Cádiz. Años más tarde, en 1864, en su libro El Ferrando, contestación a la crítica de dicho señor al Libro chico (Ed. J. Geofin, Sevilla) dirá: Entré a estudiar medicina contra mi propia inclinación y gusto, tenía dieciséis años, escribía versos. En 1850 oposita a la plaza de primer cirujano del Hospital de Sevilla.
Según indica Raimundo García Domínguez, periodista gallego conocido por el pseudónimo 'Borobó', su militancia en el partido demócrata y la publicidad dada a sus ideas revolucionarias determinarán que se le niegue la plaza a pesar de sus brillantes ejercicios. Se establece en Sevilla y pronto consigue una gran fama como cirujano y 'una extraordinaria popularidad entre las clases humildes que le valen la aureola de médico de los pobres'.
Debido a su participación en las conspiraciones contra el Gobierno de Narváez, se ve obligado a exiliarse en Londres. Allí sigue los cursos del célebre cirujano Ferguson. A su vuelta a Sevilla practica, en 1860, la primera ovariotomía y, un año después, la primera extirpación de matriz realizadas en España. Introduce así, las operaciones de histerectomía, ovariotomía y nefrectomía, y la extirpación completa de laringe, implantando nuevas técnicas quirúrgicas.

En 1863 publica El libro chico, conteniendo aforismos filosóficos y en 1864 el ya citado 'El Ferrando, contestación a la crítica de dicho señor al Libro chico'
Como político, formó parte de la Junta Constitucional del Gobierno de Sevilla, tras el destronamiento de Isabel II, y fue diputado a Cortes. De nuevo Borobó será quién aporte una cita de Nicolás Estévanez ('Mis memorias', Editorial Tebas, Madrid,1975) según la cual el eminente Federico Rubio habría inspirado la proclama de once puntos con la que la Junta de Sevilla trata de legalizar la Revolución, redactada por su secretario Díaz Quintero contando con la colaboración de Ramón de Cala y de Pérez del Álamo.
El partido demócrata celebra una asamblea el 18 de octubre de 1868, en la que triunfa el ala izquierda, inclinándose la amplia mayoría de los casi 6.000 asistentes por la república federal. Federico Rubio se convertirá en uno de sus principales propagandistas en Sevilla y, en 1869, obtiene el acta de diputado a las Cortes Constituyentes.
Se traslada a Madrid y allí, en las Constituyentes, propone que las diputaciones y los ayuntamientos creasen un impuesto sobre los fieles para sostener el culto católico evitando así que se viesen afectados por ese fin los presupuestos del Estado.
Perez del Alamo
Ese mismo año, con el fondo del Pacto Nacional alcanzado el 30 de julio y redactado por Pi y Margall, se producen levantamientos de los republicanos federales contra el gobierno de Prim. Rubio no participa en ellos, colocándose así entre los más moderados, aunque, enterado de las heridas sufridas por varios federales gaditanos en la serranía de Ronda, decide acudir personalmente para asistirles médicamente, si eso fuese ya posible.
A pesar de la gravedad de los incidentes, en febrero de 1870 ya se puede constituir el partido republicano federal, en asamblea presidida por Pi y Margall. En esa asamblea constituyente participa Federico Rubio, representando al pacto de Córdoba, participando y proponiendo salidas de compromiso sobre las propuestas federales a defender y quedando en minoría frente a las propuestas de Pi.
Un mes después, el 12 de marzo de 1870, en la Dehesa de los Carabancheles, tenemos a Federico Rubio actuando como padrino del infante, masón y revolucionario, don Enrique, hermano del rey Francisco, en su lance de honor con el duque de Montpensier, cuñado de la reina Isabel II. Según relata Gutiérrez Gamero en Mis primeros ochenta años. Lo que me dejé en el tintero, Edit. M. Aguilar, Madrid 1948 (y recoge Borobó), el Duque, en su segundo disparo dio en la culata de la pistola de D. Enrique, ante lo que éste dijo a su padrino: Este hombre me mata, afina mucho; la próxima bala me la mete en la cabeza, tal y como sucedió.
Monumento al Dr. Rubio y Galí, de Miquel Blay,  parque del Oeste de Madrid
El gobierno de la I República le nombró embajador en Londres, es decir, ministro plenipotenciario según el título que la República daba a los jefes de misión diplomática. Nombramiento que pereció con el régimen que lo había otorgado. Federico Rubio no volvió a ejercer ningún puesto público, aunque siguió militando en el Partido Federal y participando en todas las iniciativas coincidentes con su pensamiento liberal y social.
Creó la Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla. En 1873, crea un laboratorio de Histología. En 1876 suscribe dos acciones de la recién creada Institución de Enseñanza (31 de mayo) y participa como ponente en su primer curso organizado de conferencias, versando sobre 'La ciencia y el Arte'. En 1880, funda el Instituto de Terapéutica operatoria en el Hospital de la Princesa en Madrid, con el objeto de impulsar la enseñanza de las especialidades quirúrgicas. Su gran creación es el Instituto Rubio para el que donó inicialmente 30.000 duros de plata.
En el 1896, el Dr. Rubio funda en el Insituto de Técnica Quirúrgica y Operatoria la Real Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría. Fué la primera escuela para enfermeras laicas en España, aunque los estudios de enfermería no se regularizaron formalmente en España hasta el 7 de mayo del 1915.
Fue elegido académico de la Real de Medicina, versando su discurso sobre la hemostasia y, en 1900, profesor honorario del Real Colegio de Cirujanos (Royal College of Surgeons) de Londres. Se le concedió el título de Príncipe de la Cirugía. Publicó numerosos estudios de su especialidad en Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas y Manual de Clínica Quirúrgica, además de varios libros sobre medicina, temas gaditanos y memorias.
[editar] Bibliografía
• El fantasma de Valle-Inclán (Papeles de Borobó I). Raimundo García Domínguez 'Borobó'. Edicións do Castro; Documentos para a historia contemporánea de Galicia 28, La Coruña, 1986.
• Mis primeros ochenta años (memorias). Tomo I. Emilio Gutiérrez Gamero. Editorial Aguilar, Colección Crisol 245, 2ª ed., Madrid, 1962.
• Enciclopedia Universal Ilustrada Europea Americana. Espasa Calpe. Madrid.
• Historia de la Enfermería.Juana Mª Hernández Conesa. McGraw-Hill Interamericana de España. 1965

ANTOLOGIA DE FRASES DE RAMON DE CALA

RAMÓN DE CALA
ANTOLOGÍA DE FRASES

Se reproducen a continuación una selección de frases de Ramón de Cala, extraídas de su libro”El problema de la miseria, resuelto por la harmonía [sic] de los intereses humanos” (1884)



La realidad no retrocede, aunque se cierren los ojos para no verla.

***

Los trabajadores triunfarán, quizás no tampoco en la segunda batalla, ni en la tercera, pero de cierto alguna vez.

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No me han herido las personas, sino las circunstancias.

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La situación económica de las clases trabajadoras es mala, insoportable e insostenible, fuera de toda ponderación y de toda duda.

***

El régimen presente, con todo el lujo que ostenta de civilización y progreso tiene en malestar constante a los resortes del trabajo.

***
El bienestar comunica conocimientos a los que no los han recibido metódicamente, y las desdichas arrebatan los que se adquieren en días afortunados.

***

Acaso sea la ilustración imposible, por mucho que se procure, mientras escaseen los medios de subsistencia.

***

Todo lo que se hace por mandato y por tiempo fijo, suscita repugnancia y dolor.

***

La iniquidad se perpetúa, sin que se alcance remedio, hasta el día, remoto quizás, en que los derechos sean derechos humanos, no de casta, clase, ni sexo, y comprendan a las mujeres al igual que a los hombres.

(Sobre la Revolución Francesa)

El concepto de libertad no descendió a constituir condiciones prácticas, o crear medios y aptitudes universales. Levantóse la libertad en el espacio como un símbolo, pero no descendió a la vida como un hecho.

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El derecho humano se extiende ya en nuestros días por horizontes infinitos, y todos los progresos tienden a universalizarse desde la primera hora.

***

La democracia, por consiguiente, será una mentira mientras los trabajadores no se apoderen del Gobierno.

***

Yo afirmo con la mano en el corazón y el pensamiento en la conciencia (...) que la Mano Negra es un mito, que no ha existido, ni existe, y que es una invención desdichada del interés y del pánico (...) también, durante muchos siglos se ha creído en las brujas y en los fantasmas de la media noche, y en las almas en pena.

***

Se podía definir con exactitud la propiedad de nuestros tiempos: “Una alcancía donde el empresario reúne lo que escatima a los obreros.”

***

El trabajador no vende una obra, sino los instantes de una vida.

***

La mano muerta de los conventos ha venido durante muchos siglos secando las fuentes de la producción, sin que tantos bienes acumulados, gracias al pavor de los castigos eternos, derramaran en la sociedad más que la sopa que se repartía a los mendigos en las puertas de los palacios de la religión.

***
Es una especie de fatalidad dolorosa que al tratarse de innovaciones se tema el radicalismo, cuando en verdad las reformas más sanas se desvirtúan siendo incompletas, y aun se hacen dañinas.

* * *

Entre lo que es y lo que debe ser media una abismo, y los abismos no se pasean, sino se saltan.

***

Abrigo el convencimiento profundo de que para el bien hemos nacido, y que en nosotros existen, aunque perturbadas, facultades de armonía, que se pueden dirigir a los providenciales fines de la justicia y del amor.

***

Primero que republicano he sido socialista. Las relaciones de mi infancia pusieron delante de mi entendimiento el espectáculo horrible de la miseria, más pronto que las injusticias del régimen político.

***

Por una regla insostenible en el sentido de la justicia, y explicable por el hecho de que los hombres mandan, la pobre mujer se encuentra deprimida en la sociedad. Sus derechos están negados en algunos países, y disminuidos aún en los que de civilizados se precian. Viven bajo el poder de los hombres en un género de sumisión, que difiere poco de la servidumbre, templada solo por la galantería (...) La hembra queda relegada a los servicios domésticos y a pocas funciones más.
Sobre todo, para colmo de la injusticia, se retribuyen menos, mucho menos, sus trabajos que los que el hombre ejecuta absolutamente iguales: el sastre gana doble que la costurera; el criado más que la criada. Es un lujo el sirviente masculino, y se le hace como decoración ostentosa, sin embargo de que es más feo.
La dificultad de conseguir trabajo y lo miserable de la retribución, son peligros permanentes para las pobres trabajadoras.

***


El ahorro es en el pobre una transferencia de fatigas

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El mal consiste en que el mayor número de los humanos no consume lo que necesita.

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Es preciso que se trabaje por gusto, que sea un placer cada faena.

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Combínese la estructura de una sociedad en que los instrumentos del trabajo sean propiedad de todos; en que se cambie el salario por la participación; una sociedad donde no quepa el empresario ni a nadie interese el misterio, y en la que se trabaje por atracción, por placer, y tendremos en ella la abundancia inagotable y la felicidad.

***

El planteamiento de un problema lleva consigo ya una parte de la resolución.

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Instintivamente soy enemigo de las jerarquías permanentes.

***

Dentro de nosotros mismos tenemos cuanto ha menester para desempeñar nuestra misión en el universo y por consecuencia para ser felices.

(selección: José Joaquín Carrera Moreno)