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Perez del Alamo |
La legalización de la revolución se hizo en Sevilla mediante la
proclamación que hizo su Junta revolucionaria que sirvió de modelo para otras.
Sus puntos progmáticos fueron redactados por el general Izquierdo, por Pérez
del Alamo y por Ramón de Cala: En este texto se consagraba el sufragio
universal y libre como una y verdadera expresión de la voluntad nacional; la
libertad absoluta de imprenta sin sujeción a los delitos que marca el código de
los delitos de injuria y calumnia; la práctica de todas las libertades: la de
enseñanza, la de cultos, etc.; la abolición de la constitución bastarda y de
todas las leyes orgánicas que de ella se derivan; la abolición de las quintas…etc.
El levantamiento armado cantonal de Cádiz en los primeros días de
Diciembre, resistiéndose el desarme de los Voluntarios de la Libertad, milicias
populares protagonistas y defensoras de la Revolución, mostraba el divorcio
entre la teoría y la práctica de los implicados en el destronamiento de Isabel
II. Era la línea divisoria entre los de <<aquí no ha pasado nada>>,
que pretendían limitar la revolución a un cambio de Gobierno, y los extensos
sectores de clases medias y trabajadores del campo y de la ciudad empeñados en
librar batalla por la consecución de un nuevo orden social.
Este levantamiento es el primer síntoma de una revolución traicionada que
va a ir radicalizando a los federales andaluces. La actuación del centralismo
frente a este poder juntista, cantonal, nos explica los sucesivos
levantamientos populares que se suceden durante el sexenio revolucionario. Hay
que notar que fueron los cantonales andaluces los más significados en la
defensa del federalismo y del poder juntero o cantonal, debido,
fundamentalmente a su mayor protagonismo e implicación en este proceso
revolucionario.
No había pasado un mes del pronunciamiento gaditano, cuando la prensa
progresista salía al paso de la opinión contraria que sobre el
juntismo-cantonal se respiraba en Madrid. El periódico La Discusión se
preguntaba: <<…¿De qué proviene esta animadversión a las Juntas? ¿Por qué
se pide que cesen pronto sus funciones? ¿Fomentan acaso la anarquía? …No. Las
Juntas de provincias son poderosos auxiliares de la revolución, las juntas
reclaman, estudian y discuten cuanto conviene a los intereses populares; las
juntas vigilan trabajan para que la obra revolucionaria se lleve a cabo con
todas sus consecuencias…>>.
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Manifestacion 4 de Diciembre 1977 por la autonomia |
La madrugada del 4 de Diciembre de 1868 se inicia la insurrección en el
puerto de Santa María y Cádiz. El motivo <<externo>> será una
cuestión de jornaleros que piden aumento de sueldo, y una resistencia armada de
las milicias cívicas –Voluntarios de la Libertad- a dejar las armas hasta que
no vieran consolidada su Revolución. El motivo de fondo será a toma de
conciencia del Pueblo Andaluz. Al frente de esta insurrección aparecería un
nuevo personaje: Fermín Salvochea, acogido con simpatías por Paúl y Angulo y
Ramón de Cala.
La mecha prendida en la ciudad, cuna de las libertades democráticas y
populares, se propagó rápidamente a Málaga, Granada, Sevilla y Jérez. El poder
central intervendría por medio del general Caballero de Rodas en un madura
represión que según varios historiadores causó no menos de 3.000 muertos.
El centralismo confirmaba una vez más –y, por desgracia, no la última- su
actitud reaccionaria y conservadora frente al Pueblo Andaluz. Los Voluntarios
de la Libertad que se enfrentaron al ejército regular, eran los mismos
que tres meses antes habían hecho posible la proclamación de la Revolución en
la Bahía de Cádiz. Así, el gobierno central devolvía esta moneda a los que
hicieron posible la revolución de Septiembre de 1868.
La <<alta clase política>> alardeaba continuamente en el
Congreso de Madrid sobre el problema andaluz sin entender nada, encerrados en
sus mezquinos conceptos de centralismo y conservadurismo. Ramón de Cala
denunció en un extraordinario discurso la actitud reaccionaria de los traidores
a la Revolución y se refirió a <<las cuerdas de presos andaluces que
salieron por ciento para los presidios de Ceuta y Melilla>>. También
señalaría que <<nadie supo medir el alcance de una revolución, y que lo
que parece desorden, no es más que fijación de un orden nuevo>>.
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Gobierno provisional tras el derrocamiento de Isabel II |
Curiosamente, al cabo de ciento nueve años y en la misma fecha del 4 de
Diciembre, Andalucía se levantó al unísono con una única arma. Su bandera de
liberación, para exigir de nuevo ser reconocida como una nacionalidad libre,
progresiva y autonómica en pie de igualdad con los demás pueblos del Estado.
Instaurado el proceso democrático, Cala fue elegido por el Congreso de los
diputados, figurando en la izquierda de la cámara. En las constituyentes Cala
defendía sus ideas federales, y en el periódico La igualdad –del que era director-
llevaba a efecto campañas en las que en algunas cuestiones de forma y contenido
no pensaba del mismo modo que Pi y Margall, explicando el alcance y límite de
sus teorías federales. Fue uno de los miembros más destacados de la minoría
republicana de aquellas cortes constituyentes de 1869 tanto por su elocuencia
como por sus conocimientos en materias económicas y sociales.
Volvió a ser proclamado nuevamente diputado, cargo que ostenta hasta 1873,
en que es elegido senador por la provincia de Gerona. Esta denominación se
debió al partido carlista, reconocido su empeño por arrancar de Prim el
indulto de los cabecillas carlistas que iban a ser fusilados en Cataluña.
Posteriormente rechazaría varios puestos como la embajada de París, la cartera
de Hacienda, ofrecida por Pi y Margall. Formó parte de la redacción del diario
madrileño El Combate que dirigía Paúl y Angulo, por lo que fue señalado, ante
sus continuas incitaciones a la sublevación, como uno de los presuntos autores
del asesinato del general Prim, demostrando en una sesión memorable de Cortes
su inocencia.
Este periódico surgió como necesidad de aplicar las ideas societarias y
federales proclamadas en Cádiz. El número inicial apareció el 1 de Noviembre de
1870 componiendo su redacción, aparte de los mencionados, José Isasola,
Francisco Córdoba López, Francisco Ripa Perpiña, Federico Carlos Beltrán y Luis
Pierda. El diario salía enfrentado al gobierno y su objetivo era demostrar la
traición de Prim a los ideales de la Revolución. Por el contenido de este
periódico se pude comprender aunque se hubiese servido de ellos en su deseo
antidinástico. Recogemos algunos párrafos de su editoriales: <<…las ideas
se difunden por la propaganda y se realizan por la lucha… Escribimos ‘El
Combate’, el cual nuestra principal misión será inculcar en todos los ánimos la
idea de que no con palabras, sino con martillos rompen los esclavos las cadenas
que los oprimen; de que no con palabras, sino con bien templados aceros, se
derriban las dinastías y los tronos; de que no con palabras se desarman las
dictaduras, sino con el unánime esfuerzo material de todos los que gimen bajo
su yugo…
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Cadiz celebrando "La Gloriosa" |
Ahora o nunca –en que la Soberanía Nacional se encuentra desmentida por el
artículo 33 de la Constitución- debe ser el lema de combate para todos los
hombres de progreso, porque si en esta lucha suprema los reyes quedaron
vencedores, no sólo la nuestra, sino muchas generaciones, sufrirían las
consecuencias de nuestra indiferencia, de nuestra cobardía y de nuestra
derrota.
¿Qué ha curado la revolución de septiembre? Nada. Las tres cadenas del
pueblo, la institución monárquica, la Iglesia privilegiada y el código civil,
aún permanece enroscada al cuerpo del hombre. La revolución de
septiembre no ha cumplido sus promesas. El pueblo ha sido por sexta vez
engañado. ¿Habrá alguno que niegue al pueblo el derecho de exigir la
debida reparación? ¡Cúmplase la Soberanía Nacional! Gritaron unánimemente todas
las Juntas Revolucionarias. ¿En qué se ha cumplido la Soberanía Nacional?… Se
decretó la disolución de las Juntas Revolucionarias…
Antes de la Revolución del 68, el trabajador cultivaba la tierra y no tenía
que comer; edificaba las casas y vivía en madrigueras, hacía zapatos y estaba
descalzo;… ¿Qué bienes ha recibido el trabajador de la revolución de
septiembre?… ¡Y aún se temen las iras del pueblo, y aún se afirma que no está
preparado para recibir los bienes de la República!.
El antirrevolucionario general Prim cumplirá, como siempre, su palabra
empeñada con la mano sobre el puño de su espada, y los contribuyentes soberanos
aplaudirán su conducta a mandíbula batiente,… ¡Cuánta farsa, cuánta intriga,
cuánta miseria y pequeñez! Pero no importa, adelante y siempre adelante,
señores monárquicos; coronad pronto el edificio revolucionario porque el
Partido Republicano ha apurado, durante dos años el Cáliz de la amargura, y es
ya la hora de la reparación social. Adelante, señores monárquicos, siga
la farsa parlamentaria, y sobre todo, general Prim, agarraos fuertemente a la
cola de la mayoría con una mano y con la otra a los faldones del sexto
candidato, que el pueblo soberano se cuidara de los detalles de la regia
profesión…>>
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Celebracion de "La Glriosa" en la Puerta del Sol -Madrid- |
La salida de esta editorial coincidía con la decisión suprema de instaurar
la corona del príncipe Amadeo de Sabaya, solución que era respaldada por Prim.
Las contradicciones del general quedaban al descubierto, y por supuesto, esta
opinión de conseso era fuertemente atacada por el grupo radical de Paul y Cala.
Ellos exigían el cumplimiento del programa suscrito en Cádiz.
Los hombres de El Combate desilusionado de la Revolución septembrina,
y ante la restauración monárquica en la persona de Amadeo, inician una dura
campaña de ataque a Prim al que consideraban <<traidor de los principios
de la revolución>>. El Combate llama a una ruptura no pactada con el
ejército; apela al pueblo en armas como última posibilidad de hacer la
revolución social. La incitación a la revolución era la constante del grupo de
Ramón Cala como se deja notar en las editoriales de El Combate:
<<… <<Sólo una revolución violenta que haga tabla rasa de todo
lo que existe de injusto, de inocuo y de tiránico, y que asiente la sociedad
solidamente sobre la base de la democracia y de los derechos del hombre, puede
remediarlo, y sólo un gobierno republicano federal que estimule el desarrollo
de todas las fuerzas vivas del país y garantice todos los derechos sociales
dentro de la libertad y de la justicia, puede, con su descentralización
completa, que desenvuelva todas las facultades así individuales como colectivas,
curarlos radicalmente>>.
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Manifestacion anti Isabel II 1865 |
Ramón de Cala no votó la constitución monárquica de 1869, tampoco apoyó la
restauración amadeista, y respetando el criterio de la mayoría del congreso,
nunca dejó de presentar batalla por sus ideales societarios y republicanos-federales:
se argumentaba que la legalidad de la monarquía se sustentaba sobre el respeto
a unos derechos naturales que eran incondicionales e inmorales; Cala diría:
<<…pues si yo demuestro que los derechos naturales están condicionados en
el régimen actual; si yo demuestro que tienen que estarlo constantemente
mientras exista la monarquía, habré demostrado que es imposible la alianza
entre la monarquía y la democracia, y que los demócratas que están en el poder
viven alimentados por una ilusión o quizás recurran a un pretexto…>>.
Tras este razonamiento, critica la constitución porque otorga más soberanía
a la institución monárquica que a la popular por el derecho de veto amadeista;
y por intrínseca intransigencia social que engendraría la revolución. El
radicalismo de Cala estaba totalmente justificado; el diría en uno de sus
discursos: <<… lo que ha pasado verdaderamente al ‘Partido Democrático’
al contribuir a formar el mecanismo gubernamental presente, lo que ha pasado es
sencillamente un error de método. Siendo demócratas debieron haber
principado por colocar en toda su extensión, con absoluta amplitud los derechos
individuales, y luego, si aún les quedaba algún deseo de transición o de cariño
a la institución monárquica, buscar entre los resquicios y espacios que dejaban
esos derechos individuales un sitio donde colocarla…>>.
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Isabel II sale para el exilio |
No es de extrañar que el jerezano habiendo partido de una concepción
demo-liberal evolucionara a otra prácticamente obrerista, siempre conservando
su fondo autonomista y federalista, al comprobar que todas las promesas hechas
por la burguesía progresista habían quedado en simples palabras. Esta actitud
le predispone a llevar una enconada defensa para la legalización de la
Internacional a la que se oponían amplios sectores de la burguesía, que en
ningún momento estaban dispuestos a admitir el asociacionismo obrero y el
derecho a ser socialista.
Para Cala <<…La Internacional es el mecanismo de una idea nueva que
viene a pedir a la democracia soluciones de equidad en los medios de producir
la riqueza y distribuirla… No es posible de ninguna suerte evitar las
manifestaciones naturales del progreso, ni de los intereses de una clase, ni la
fuerza de un partido, ni el poder de una ley pueden reprimir lo que se reclaman
los tiempos y la necesidad…>>.
La concepción internacionalista de Cala no era óbice ni impedimento para
continuar en su planteamiento inicial autonomista y federal. Tanto Cala como
Fernando Garrido o Pi y Margall, veían que la solución del problema social
había de pasar necesariamente por la contemplación y solución de los hechos
diferenciales y abogaría constantemente por la descentralización; <<somos
republicanos –diría- pero republicanos que no concebimos sin la autonomía de
las regiones y los municipios… Federales, hoy como siempre, dividimos en
regiones la Península y las reconocemos autónomas y capaces de reformar su
derecho. Podrán bajo nuestro sistema por sus propias leyes, Galicia, resolver
el problema de los foros y remediar los males de la extremada dislaceración de
su territorio; Andalucía, anular añejas usurpaciones y dividir sus
latifundios…>>.
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